Hasta que descubrí el punto de cruz y el patchwork creía que eran aficiones reservadas a las personas mayores u ociosas.
Creo que no doy el perfil.
Gracias a internet y sus herramientas sociales, ha dejado de ser una actividad que se realiza en la intimidad del hogar o en un entorno muy cercano.
En el ciberespacio se comparten ideas, conocimientos, esquemas y tutoriales. Se crean vínculos afectivos entre gente variopinta que muy a menudo pasan a "nuestra dimensión". Se realizan proyectos comunes, se intercambian obsequios, se compite por ser quien haga el mejor hallazgo.
Yo sólo soy una aprendiz, pero quizá llegó el momento de empezar a dar todo lo que he recibido.